El inicio

Hace muchos años comencé un camino de autodescubrimiento y desarrollo personal. Comencé por asistir a psicoterapia y no precisamente porque pensaba que la necesitara, sino porque era un requisito de mi maestría. Pasé más tiempo del que hubiera pensado tratando de entender a través de la razón el porqué de las cosas de mi presente y mi pasado. En realidad creo que no resolví mucho, pero una vez abrí la puerta, ya no pude parar.

Me acuerdo muy bien que para ese entonces yo tenía mucha dificultad para creer en aquello que no pudiera ver. Mi cuerpo era rígido y estaba totalmente peleada con él. Me parecía que era horrendo; no me atrevía a poner ni siquiera una camiseta sin mangas. Mi forma de ser era apretada, estricta conmigo misma hasta morir y por supuesto eso se veía reflejado en mi relación con los demás. Ahora que veo para atrás me doy cuenta cuánta fuerza ponía en todo, que desgastada estaba y cuánto sufrimiento sin sentido estaba cargando.

Por azares de la vida y gracias a que mi búsqueda había comenzado, caí en una práctica llamada Chi Kung ( arte del manejo consciente de la energía vital ). Es una técnica milenaria utilizada en China desde hace más de 1500 años y puedo decir que desde que lo encontré, mi vida  ya no es la misma y sin duda para bien. No fue fácil desde el principio ya que seguía resistiendo a todo, pero poco a poco comencé a ver cambios y eso creó un círculo virtuoso en mi desarrollo.

¿En qué he cambiado desde entonces?

  • Para empezar, dejé de tomar y necesitar antidepresivos ( los cuales tomé por más de 3 años ).
  • Dejé de tomar ranitidina, omeprazol, pepto bismol y cualquier cantidad de antiácidos y medicamentos para la colitis, la gastritis y un sin fin de problemas estomacales.
  • Comencé a verme diferente. Mi mente se volvió mas flexible y hoy en día integro mucho mejor emociones, mi intuición y mis percepciones a mi forma de vivir la vida.
  • He aprendido a fluir!!!! Ya no me resisto tanto. Fluyo con los cambios, con el entorno, con las situaciones difíciles y con las bendiciones y las oportunidades que se me presentan.
  • Ha sido la base para aprender a meditar y  al menos poner por 15 minutos la mente en paz ( aunque  no siempre lo logro).
  • Puedo reconocer cuando emocionalmente estoy en una montaña rusa y mi práctica me ayuda a mantener un mejor equilibrio.
  • Vivir se me ha vuelto más intenso. He aprendido a vivir mis emociones al 100, sean agradables o desagradables para mi. Pero también he aprendido a que si así lo quiero, las puedo modular.
  • Mi mente está más en paz, puedo pensar con mayor claridad y puedo concentrarme mejor.
  • He aprendido a conectarme con mi espiritualidad de una manera en la que nunca antes había hecho. Independientemente de la religión o las creencias que tenga, puedo decir que a través de mi práctica de chi kung he tenido experiencias de conexión profunda con mi Ser Superior, con mis maestros y guías; con mi parte divina o aquello que es más grande que mi misma.
  • Me siento sana, fuerte, llena de vida. Casi nunca me enfermo y si acaso lo hago, pasa rápido y no lo sufro.
  • He aprendido a estar mucho más atenta de mi cuerpo, a escuchar mejor lo que necesita; a quererlo y procurarlo mucho más.
  • Aunque no parezca por fuera, siempre he sido muy insegura y temerosa. El chi kung me ha ayudado a ganar más confianza en mi misma y a desarrollar fuerza interna y disciplina.
  • Mis sentidos se han agudizado por lo que puedo hacer un mucho mejor uso de ellos. Gozo mucho más la comida, los olores, los colores.Me he vuelto más sensitiva y perceptiva.
  • He aprendido a reírme de mi misma, a tomarme las cosas menos personales y a gozar cada momento de la vida por simple que sea.
  • Cada vez confío más en mi intuición y en mi propia experiencia.
  • Mi capacidad de adaptación ha mejorado considerablemente. Adaptación a los cambios, a los ciclos naturales, a los climas, a la comida y cultura de distintos lugares, a las etapas de la vida, a las personas distintas a mi, etc. etc.
  • Aún cuando he invertido un montón de dinero en cursos y viajes para prepararme mejor, no se compara con lo que me he ahorrado en terapias, medicamentos, seguros, productos de belleza y ropa para sentirme mejor.
  • Mi corazón se ha abierto y puedo ser más empática, compasiva e incluso a sentir alegría por la felicidad de los demás.
  • Mi calidad de vida ha mejorado notablemente.

Éstos son tan solo algunos de los ejemplos prácticos en los que me puedo dar cuenta cuánto he avanzado. No podría decir que han sido resultado únicamente de mi práctica de chi kung. Ha sido un largo camino. He trabajado muy duro y he sido sumamente disciplinada y comprometida ( efecto secundario sin duda de la misma práctica). Pero sin duda nada de esto hubiera podido lograr si no me hubiera dado la oportunidad de comenzar por algún lado.

El principio básico

Y después de todo regreso a la parte que me parece fundamental. No sirve de nada esforzarme en ser mejor si no me ocupo primero de  limpiar, cultivar y nutrir mi energía vital. Cada vez  valoro más las prácticas  que me generan salud, bienestar y vitalidad. Sin ello, mi base no estaría bien fundamentada.

No más secretos

Tal vez ahora puedas comprender el porqué ahora que tengo la posibilidad y la “bendición” para poder enseñar y transmitir estas artes, quiero compartirlas con la gente que más me importa y quiero. También con todos aquellos que están pasando por momentos difíciles y no saben por donde comenzar. Con aquellos que tienen algún problema de salud, los que no encuentran paz, los que no pueden dormir, los que están estresados. Los que no tienen ganas de hacer inclusive las cosas que más disfrutan. Los que no tienen fuerza de voluntad, los que sufren de algún tipo de depresión, los que quieren sentirse bien consigo mismos, los que quieren hacer algún cambio en su vida, los que necesitan recargar la pila, los que necesitan una válvula de escape, los que quieran crecer  y con los que quieran tener una conexión personal más profunda.

Como les conté en un principio, este ha sido un largo camino. He tenido la fortuna de encontrar grandes maestros y compañeros de aventuras. Grandes terapeutas, sanadores, amigos  y gente increíble que ha sido testigos del camino recorrido. Me falta mucho sin duda,  quiero seguir explorando y trabajando fuertemente para ser cada día una mejor persona .

Pero ya no quise quedarme callada. A pesar de que es difícil hablar de algo tan íntimo y personal, el contarte algo de mi y  conocer lo que hay detrás tal vez pueda servirte. Yo no pretendo decirle a la gente qué es lo que debe de hacer o cómo tiene que vivir, pero si en algo puedo ayudarte o si quieres compartir conmigo este gran tesoro que he descubierto, estaré muy feliz de poder hacerlo.

Espero esta información te sirva, y si quieres conocer un poco más acerca de lo que estoy haciendo, te invito a que visites la sección de los próximos cursos que voy a hacer o te pongas en contacto con migo vía correo electrónico maru@energiavital.mx